Alerta sobre como un grave error al preparar un antibiótico de suspensión oral podría arruinar su efecto

Los antibióticos en suspensión oral vienen en un polvo y al momento de prepararlo debe mezclarse con una cantidad precisa de agua; sin embargo, siempre requiere de especial cuidado.
Uno de los errores en el proceso, probablemente el más grave, es emplear agua caliente, que al interactuar con el medicamento puede reducir su efectividad. Lo más recomendable es seguir las indicaciones del envase y utilizar agua a la temperatura especificada. Si tienes dudas sobre el procedimiento, pide al farmacéutico que prepare el medicamento o te muestre cómo hacerlo.
¿Qué pasa si utilizas agua caliente?
Los antibióticos en polvo están formulados para convertirse en una suspensión líquida al mezclarse con una cantidad determinada de agua. Si se utiliza agua caliente sin que el fabricante lo autorice, existe el riesgo de comprometer la estabilidad del producto.
Si el medicamento pierde potencia, podría no combatir la infección como se espera. Sin embargo, no en todos los casos una temperatura tibia o superior a 25 °C destruye automáticamente todos los antibióticos.
También importa la cantidad de agua. Si se agrega menos de la indicada, la suspensión puede quedar demasiado concentrada; y si se añade más, cada mililitro puede contener menos medicamento del previsto. Ambos errores dificultan administrar la dosis recetada correctamente.
¿Cómo prepararlos correctamente?
El Servicio Nacional de Saludde Reino Unido (NHS) comparte las instrucciones de cómo preparar un antibiótico en polvo para convertirlo en medicamento líquidos:
Lávate bien las manos, utiliza agua pura o hervida previamente, dejándola enfriar a temperatura ambiente.
Mientras tanto agita suavemente el frasco cerrado para desprender el contenido que pueda haberse compactado.
Con la ayuda de una jeringa, mide el agua indicada. Utiliza la cantidad exacta especificada para ese producto, viertela en la botella y ponle la tapa de nuevo.
Algunos productos requieren incorporar el agua en dos etapas, agitando después de cada una. No todos se preparan de la misma manera.
Agita hasta mezclar. Cierra bien el frasco y sigue las indicaciones para conseguir una suspensión uniforme. Comprueba el fondo del frasco para asegurarte de que no haya polvo atascado.
Comprueba la conservación. Revisa si debe guardarse en el refrigerador o a temperatura ambiente y cuándo hay que desecharlo.
Si ya preparaste el antibiótico con agua caliente o utilizaste una cantidad incorrecta, no intentes corregirlo añadiendo más agua. Consulta al farmaceuta o pediatra (en caso de que sea para un niño) antes de administrarlo, para determinar si es necesario preparar un frasco nuevo.



